Cuando llega el otoño y las tardes se acortan, la vida social se traslada al interior. Es el momento en que los amigos se quedan de sobremesa, la familia viene de visita y los amigos de los niños se quedan a dormir. Una casa que recibe invitados no tiene que ser grande; basta con que esté preparada.
En el espíritu escandinavo, todo gira en torno a muebles que hacen más de una cosa. Un banco que también guarda, una mesa que crece cuando hace falta y un sofá que se convierte en cama. Menos cosas, pero mejores, que sirven tanto para el día a día como para las celebraciones.
Un recibidor que da la bienvenida
Lo primero que ven tus invitados es el recibidor, y en otoño todos llegan con los zapatos mojados y las manos frías. Un banco donde sentarse mientras se quitan los zapatos hace que la llegada sea más tranquila. Detrás de las puertas de ratán desaparecen guantes, gorros y todo lo que suele quedarse a la vista, y el cojín lo convierte en un lugar cómodo donde descansar un momento.
Banco de recibidor con 3 puertas de ratán y cojín →
Una mesa de comedor que crece con la compañía
En el día a día, una mesa para cuatro es suficiente. Cuando llegan los invitados, extiendes el tablero y tienes sitio para seis, sin que el comedor tenga que estar preparado para una fiesta todo el año. La madera clara y las patas negras hacen que combine fácilmente con las sillas que ya tienes.
Mesa de comedor extensible 120/160 cm →
El aparador – donde se sirve la cena
Un aparador es el mejor aliado del comedor cuando tienes gente en casa. Encima colocas la jarra, el pan y el postre para que la mesa quede despejada, y detrás de las puertas caben platos, copas y manteles extra que solo sacas cuando hacen falta. Las puertas de ratán con cierre suave aportan calidez y se cierran sin ruido en mitad de la cena.
Aparador con 4 puertas de ratán y cierre suave →
Una cama para quien se queda a dormir
No todo el mundo tiene habitación de invitados, pero casi todos tienen sitio para un sofá. Un sofá cama de chenilla suave hace de sofá del salón el resto del año y se convierte en cama cuando alguien se queda a pasar la noche. Sus cuatro posiciones lo hacen perfecto también para ver una película medio recostado.
Sofá cama de 2 plazas de chenilla →
Recibir invitados no consiste en tener más espacio, sino en hacer que todos se sientan como en casa. Empieza por donde más lo necesitas –el recibidor, la mesa o una cama para quien se queda– y deja que lo demás llegue con el tiempo.



